Consejos para una alimentación sana y exquisita

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Cambia la estación y también los hábitos: ya sin el frío como excusa, la primavera nos invita a modificar y mejorar nuestra rutina alimentaria. ¿De qué manera? La nutricionista Gabriela Domínguez nos acerca una serie de tips a tener en cuenta.

Pero, ¿de qué manera modificar esos hábitos que se generaron durante los meses previos? Es cierto que la vida durante el aislamiento dificulta la cuestión: el sedentarismo obliga, en varios casos, a redoblar el esfuerzo. “Generalmente la primavera -explica la especialista- nos encuentra con la necesidad de reducir los excesos invernales: planos más calóricos, comidas más contundentes y el sedentarismo propio de los días fríos y del aislamiento”.

Si el plan es imponer un cambio en la rutina, será de suma importancia arrancar el día con un buen desayuno. “La clave es hacer un desayuno completo, que contenga todos los nutrientes”, sostiene Gabriela. ¿Qué significa? Se debe intentar suspender la ingesta de café con tostadas o galletitas dulces, que solo aportan calorías vacías, y poco y nada de fibra: “Un desayuno rico en fibra, proteínas y grasas saludables nos asegura energía disponible para realizar actividades diarias y nos sacia por varias horas”.

Para cumplir con esos requisitos, el desayuno debe incluir lácteos, cereales integrales, huevos, frutas y por qué no carnes magras y hasta hortalizas. “Realizar las cuatro comidas diarias nos ayuda a no sentir hambre durante el día, y así evitar el molesto piqueteo”, agrega la licenciada.

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Según explica Gabriela, el menú de cada una de las comidas principales debe empezar con ensaladas o verduras de temporada, continuar con un alimento proteico (pescado, pollo, huevos o legumbres) y una porción pequeña de cereales integrales, o una hortaliza feculenta (papa, batata o choclo). También hay lugar para un postre: una fruta fresca de estación.

Otras cuestiones a tener en cuenta son la ingesta de -al menos- cinco porciones al día de frutas y verduras, la actividad física y la hidratación constante. “Tampoco hay que abusar del aceite, el azúcar y la sal. Condimentar las comidas con hierbas aromáticas y polvos de raíces aporta beneficios sin agregados de calorías”, manifiesta la nutricionista. ¡Hora de cambiar!.

Por Licenciada Gabriela Domínguez.

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