Por qué el parate es devastador para el fútbol

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El coronavirus afecta los ingresos de los clubes y la cotización de los jugadores, especialmente argentinos. Tres empresarios explican los motivos a pedido de Olé.

El hospital de campaña en el Maracaná, una tapa de Marca que anuncia que con el coronavirus no se juega y un estadio vacío: consecuencias del Covid-19 en un mundo que tiene menos plata para gastar en el fútbol.

El impacto económico del coronavirus es global, por la situación financiera de los países, y por el mundo de la pelota. Así como el dueño de un local gastronómico paga un costo altísimo por no abrir las puertas, el futbolista que no juega o, como sucede en la Argentina, ni le permiten entrenarse en un plantel profesional, pierde cotización, además de los ingresos de sus contratos porque fue una costumbre renegociar salarios.

Van dos datos de Europa. 1) El Montpellier decidió no comprar a Gerónimo Rulli porque la Real Sociedad no aceptó la rebaja que pidieron en Francia en función de la caída de ingresos por el Covid-19. 2) Según un informe del diario A Bola, los tres clubes más grandes de Portugal, Benfica, Porto y Sporting Lisboa, perdieron 70 millones de euros en la caída del precio de sus futbolistas.

Olé pidió la opinión de tres representantes de futbolistas para desarrollar las consecuencias que la pandemia tendrá en los bolsillos de los deportistas y en las arcas de los clubes.

Juan Pablo Rezzonico, de la agencia Rossi & Rezzonico de Córdoba, contó: «Es una situación muy difícil. Esta inquietud nos la pasan incluso los clubes de Europa, donde el parate fue más corto. Allá los futbolistas volvieron a jugar en un 30 ó 40% de su nivel. Cuando regresen los argentinos van a estar en un 20%. Entonces, ¿en qué nivel podés vender un producto? Estas preocupaciones del mercado exterior son reales. Argentina es el tercer país que más exporta jugadores en el mundo. Con todo esto se descuida el fútbol como para que podamos vender, promover o llevarlos con el mismo precio de venta que otras ligas que ya salieron a entrenar. El valor de mercado es distinto y los clubes de afuera saben esto. Se preocupan no sólo en qué nivel llegan los jugadores, sino en cómo se van a desplazar».

Juan Pablo Rezzonico, representante de jugadores.
Juan Pablo Rezzonico, representante de jugadores.

«Es increíble que, al día de hoy, Argentina no tenga una fecha de inicio y de disputa. Podés programar y, si hay otro brote, reorganizar. Esto es un problema grande, pero tiene solución. El Covid-19 afecta a todos, sobre todo en Buenos Aires. Se podrían tomar medidas de trasladar a los equipos del AMBA a otra provincia. Pero acá se nivela para abajo: como en Buenos Aires hay problemas, no arranca nadie hasta que estén todos en fase 4. Si el problema fuera distinto, con el virus en Interior, sin dudas que en la AFA se tomaría la decisión de que los planteles fueran a entrenarse a la Capital. No practicar influye negativamente sobre el patrimonio de los clubes, que son los jugadores. Por el presente y el futuro, y las lesiones que surgen en las ligas que arrancan potencian este problema», agregó Rezzonico.

«Hay cuestiones físicas de los jugadores que a cada uno le influye diferente. No es lo mismo un jugador de una determinada edad o uno de 1.90 metro que 1.75, que el parate los afecta de manera diferente, pero a todos les baja el nivel y quedan más propensos a las lesiones. Es ilógico que muchas actividades se han permitido y el fútbol, no. Hay gente que armó protocolos de sanidad avalados por organismos internaciones, como Fassi (presidente de Talleres), para entrenar sin riesgo de contagio. En Primera Nacional casi el 100% podría afrontar este sistema. En el Federal A sería más complicado. Pero el fútbol debería arrancar con precauciones: los jugadores pueden ir a un predio, aislarse y entrenarse», dijo.

«Hay mucha quietud de dirigentes, entrenadores y de algunos jugadores, y somos todos perjudicados», cerró Rezzonico.

Sergio Mandrini, de Proyecta Players, aportó un dato. «Nosotros sabemos que en Europa hubo mucha diferencia entre los futbolistas que se entrenaban en una casa y los que lo hacían en un departamento. Los que tenían un jardín podían correr y se mantenían. Nosotros tenemos a Ramiro Funes Mori (Villarreal), que tuvo una lesión en el recto, y él estaba en departamento».

Sergio Mandrini, representante de jugadores.
Sergio Mandrini, representante de jugadores.

«La situación es muy compleja, aunque lo positivo es que en Europa están jugando. El mercado se va a estirar. En España arrancaría la próxima liga a mediados de septiembre. El tema nuestro es complicado porque en Argentina las fronteras están cerradas, pero los futbolistas con contrato de trabajo creo que podrán viajar. Después hay que ver si los países de la Unión Europea nos recibe, y si nos exigen 14 días de cuarentena. Estamos hablando de jugadores normales, porque uno que vaya a un equipo muy importante le van a mandar un avión privado. La mayoría de los clubes no saben qué presupuesto va a tener, si jugará copas europeas o si ascenderá o descenderá. Tampoco saben si van a poder jugar con público, y para los que tienen ingresos altos de abonados eso es importante».

«Ya hay que partir de la base que los jugadores van a costar menos. Los argentinos van a tener el problema de mucho tiempo no sólo sin competir, sin entrenar. Será un mercado con valores de operaciones muchos menores a las acostumbrados, y los pases serán en base a la confianza de los clubes en los agentes que las hagan, que confíen en lo que les dicen de los futbolistas que desde marzo están sin competencia. También creo que es un mercado de oportunidades: los clubes del exterior que estén bien económicamente van a encontrar jugadores argentinos más baratos, por la devaluación y la crisis que se viene. Esto no es el 2001. Aquella vez la crisis era sólo de Argentina, ahora es mundial».

«Nosotros tenemos jugadores en Europa, México, Ecuador y Chile y por ahora los clubes no echaron a ninguno. Aunque en Europa les hicieron rebajas a los futbolistas por jugar sin público y porque la TV les bajó el presupuesto», contó Mandrini.

Gustavo Goñi, de la agencia Twenty Two, dijo: «Para mí el daño más grande es que un producto se desvaloriza. Siete meses parado para un futbolista de elite es devastador. Me parece que al no tener en cuenta esa variable los clubes están exponiendo su capital principal, la venta de jugadores. Ya lo hablé con un dirigente de Argentina, me argumentó que acá los protocolos para practicar son muy caros, que por eso muchos clubes no quieren entrenar. Pero piensan en corto, porque, en septiembre, de Europa van a preguntar cuánto hace que no juega tal jugador y van a ofrecer mucha menos plata».

Gustavo Goñi, representante de futbolistas.
Gustavo Goñi, representante de futbolistas.

«La Conmebol anunció que en septiembre arrancan las Eliminatorias. Entonces, Argentina va a tener que pensar en entrenar sólo con los jugadores de afuera, a los de acá no se les va a permitir. Si había clubes que pensaban vender jugadores por la Selección no lo van a poder hacer», agregó Goñi.

«En plena competencia un club te puede comprar un jugador por una situación de urgencia. Ahora, con el futbolista parado, un club europeo te decía de esperar a fin junio, que esté libre en vez de poner siete palos. Hay otro factor: el jugador sudamericano en Europa normalmente necesita seis meses de adaptación. Ahora será peor porque llegaría después de estar siete meses parado. Los dirigentes europeos te van a decir que necesitan un año para ponerlo bien y te bajan el precio», cerró Goñi.

Fuente Olé.

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