Ciática, el síndrome del piramidal

0
355

Antes de responder a la pregunta hay que recordar que el piriforme o piramidal es un pequeño músculo situado en la región profunda de la zona glútea (1, 2).

El piramidal o piriforme participa en prácticamente todos los movimientos que realizamos con el tren inferior, desde caminar hasta cambiar el peso de un pie a otro. Próximo a este músculo viaja el curso del nervio ciático. Dicho nervio viaja desde la parte inferior de la columna vertebral hacia abajo, hasta llegar al pie (1, 2).

Si el piramidal se inflama o se irrita, puede causar ciertos espasmos musculares, esto lo que ocasiona es una presión continua sobre el nervio ciático, causando por tanto un dolor que irradia desde la zona glútea y se extiende por la pierna. (1).

Nervio ciático
Imagen 1. Ubicación del nervio ciático

¿Por qué se puede producir el síndrome del piramidal o ciática del piramidal?

Pueden ser muchas las causas que desembocan en una lesión como el síndrome del piramidal, a continuación enumeramos algunas de ellas:

  • El entrenamiento excesivamente vigoroso encaminado a preparación de maratón.
  • Disponer de hiperlordosis de la columna vertebral en la zona lumbar, esta curvatura de la columna incrementa la tensión de los músculos de la zona glútea, incluyendo el piramidal.
  • Posturas inadecuadas o abuso de condiciones de sedentarismo, como el trabajo en una oficina prolongado. Esto se traduce en un acortamiento del piramidal que puede causar el llamado síndrome del piramidal o ciática del piramidal.
  • Ciertas anomalías anatómicas del músculo o ciertos posicionamientos concretos del nervio ciático pueden predisponer al individuo a padecer el síndrome del piramidal.
  • Un trauma o lesión en la zona glútea puede disminuir el espacio en la zona (por ejemplo la formación de un hematoma o inflamación), y producir dicho síndrome (3, 4).

¿Cuáles son los signos y síntomas del síndrome del piramidal?

Este síndrome se presenta mediante un dolor en la zona glútea, irradiándose hacia la cara posterior del muslo. El dolor puede incluso empeorar cuando el músculo piramidal se estira o se ve en una situación comprometida.

Otros síntomas pueden ser el disponer de un rango de movimiento menor al normal, espasmos musculares en la zona glútea o síntomas neuropáticos como ardor, hormigueo, debilidad y entumecimiento. Todos estos pueden desembocarse si el nervio ciático se ve comprimido (3, 4)

¿Cuál es la dirección a seguir para recuperarse del síndrome del piramidal?

Uno de los aspectos claves en la recuperación es la corrección de la biomecánica. Esta recuperación debe comenzar con descanso y posteriormente tratamiento físico regular enfocado a la rehabilitación. El tratamiento para rehabilitar este síndrome puede incluir aplicación de hielo local, terapias de calor, ultrasonido y medicamentos anti-inflamatorios. Además, la evidencia demuestra que el masaje con foam roller también puede resultar útil.

Si los niveles de dolor no mejorar con este tratamiento de recuperación, se pueden emplear inyecciones con corticoides, anestésicos locales, etc. La intervención quirúgica es el último recurso, pero se contempla en algunos casos.

Debido a que afecta a los tejidos blandos, el síndrome del piramidal puede ser diagnosticado tarde y por ello tiene tendencia a convertirse en crónico. Por consiguiente, el síndrome puede ser confundido con el dolor de espalda causado por una hernia de disco intervertebral. Dicho esto, con un tratamiento adecuado, la persona afectada puede vivir sin dolor y con la función completa.

resonancial del síndrome del piramidal
Imagen 2. Resonancia magnética del síndrome del piramidal.

Recomendaciones de ejercicio

Es importante antes de nada, señalar que la forma en la que se manifiesta esta lesión puede ser diferente en un individuo que en otro. Pero existen principios patológicos que gobiernan la naturaleza del síndrome, por lo que también existen principios para tratar esta lesión. El profesional que gestione la recuperación debe estudiar la biomecánica del individuo para analizar y prevenir la recurrencia futura.

En esta medida, los siguientes ejercicios propuestos presentan un enfoque en : Equilibrio agonista-antagonista, estabilidad de la pelvis y biomecánica (trabajar dentro de un intervalo libre de dolor de movimiento que promueva la función mecánica eficiente) (5).

Ejercicio 1: aducción de la cadera y rotación interna

Tumbarse de lado con la posición neutral de la columna vertebral, descansando la cabeza contra el brazo que alargamos en el suelo. Flexionamos levemente las rodillas. La persona encargada de la recuperación debe envolver una pierna con una banda elástica mientras el lesionado realiza tensión intentando cerrar las piernas (Imagen 3). Este mismo ejercicio se puede realizar de forma individual empleando una pequeña pelota (Imagen 4) (5).

ejercicio para el síndrome del piramidal
Imagen 3. Ejercicio 1 para el síndrome del piramidal (6).
ejercicio para el síndrome del piramidal
Imagen 4. Variante del ejercicio 1 para el síndrome del piramidal (6).

Ejercicio 2: apoyo y extensión de cadera

Colocarse boca abajo y colocamos una almohada debajo de la pelvis. Cruzamos los brazos debajo de la frente, manteniendo una extensión neutral de cabeza y cuello. Extendemos la cadera, manteniendo una rotación natural interna del muslo (Imagen 5). Una variante puede ser flexionando la rodilla, para aliviar la presión sobre la columna y permitir un mayor rango de extensión (Imagen 6) (5).

ejercicio para el síndrome del piramidal
Imagen 5. Ejercicio 2 para el síndrome del piramidal (6).
ejercicio para el síndrome del piramidal
Imagen 6. Variante del ejercicio 2 para el síndrome del piramidal (6).

Ejercicio 3: ejercicio de la paloma

Comenzamos con una posición de cuadrupedia, extendemos ligeramente la columna vertebral para ayudar a levantar el muslo derecho y flexionar la rodilla derecha. Deslizamos posteriormente la pierna derecha hacia adelante y paralela a la parte superior de la colchoneta. Con la cara lateral de la pierna derecha apoyada en el suelo, deslizamos la pierna izquierda hacia atrás mediante la extensión de la rodilla izquierda (Imagen 7). Una variante puede ser poner el torso en el suelo y estirar los brazos hacia adelante para un mayor estiramiento (Imagen 8) (5).

ejercicio para el síndrome del piramidal
Imagen 7. Ejercicio 3 para el síndrome del piramidal (6).
ejercicio para el síndrome del piramidal
Imagen 8. Ejercicio 3 para el síndrome del piramidal (6).

Conclusión

El síndrome del piramidal es una lesión que se produce cuando el músculo piriforme o piramidal comprime el nervio ciático. Por regla general es causada por el uso excesivo y/o mal uso del músculo. Todo ello irradia en dolor y movilidad reducida que se puede corregir mediante un tratamiento conservador.

Son adecuados aquellos ejercicios que tienen en cuenta la biomecánica y están enfocados a equilibrar y estabilizar la región, como aducción de cadera y rotación interna, extensión de cadera, etc.

DEJANOS TU COMENTARIO