Lionel Messi cerró su recorrido con la camiseta argentina en un Monumental colmado. Marcó un gol y dio dos asistencias en el triunfo 3-0 ante Benín, en una noche atravesada por el agradecimiento y la emoción.
Esta vez, el resultado quedó detrás de todo lo que significaba verlo entrar a la cancha. Lionel Messi jugó su último partido con la Selección Argentina y el Monumental reunió a más de 85.000 personas para acompañar una despedida que también se vivió frente a las pantallas, en cada rincón del país.

El martes 6 de octubre, ante Benín, el capitán volvió a hacer lo que sostuvo durante más de dos décadas: jugar, crear y conducir. Convirtió de penal y entregó las dos asistencias restantes del 3-0 argentino, cerrando su trayectoria en el seleccionado mayor con 208 partidos y 126 goles.
Una camiseta, toda una vida
Messi había anunciado su retiro internacional el 31 de agosto. En su mensaje expresó el dolor de terminar esta etapa, el orgullo de haber defendido al país y su agradecimiento a familiares, compañeros, entrenadores e hinchas.
“Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, escribió el rosarino. Una frase que anticipaba su nueva manera de acompañar a la Argentina.
Su historia con la camiseta nacional atravesó frustraciones, finales perdidas y nuevos intentos. La consagración en la Copa América 2021 abrió una etapa que sumó la Finalissima 2022, la inolvidable Copa del Mundo de Qatar 2022 y la Copa América 2024.
Pero el vínculo que construyó con los argentinos también vive fuera de las estadísticas: en los chicos que eligieron la número diez, en las familias reunidas para mirar un partido y en quienes encontraron en aquella Selección un motivo para abrazarse.
El aplauso de un país
El Monumental fue escenario de homenajes, lágrimas y ovaciones. Messi estuvo acompañado por su familia y por campeones mundiales argentinos, en una jornada que convirtió el último encuentro en un reconocimiento colectivo.

Desde Tierra del Fuego hasta el norte del país, su despedida deja una imagen compartida: la del capitán que siguió buscando, que volvió después de los golpes y que terminó levantando la copa que tantas veces había soñado.
La Selección continuará su camino. Para quienes crecieron viéndolo jugar, quedará una historia que se contará durante generaciones.
Gracias, Leo. Por el fútbol, por la entrega y por tantas alegrías con la celeste y blanca.





