Deportivo Penales

0
66

Independiente, Colón, Racing y Boca se clasificaron por penales a las semifinales de la Copa de la Liga Profesional a expensas de Estudiantes, Talleres, Vélez y River, respectivamente. Lo que graficó lo parejo que fueron los duelos.

Amén del consabido reparto de triunfos y derrotas, de celebraciones y desdichas, los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional arrojaron sobre la mesa como mínimo dos conclusiones atractivas: que a pesar de los pesares la Primera División del fútbol argentino es invitadora y equilibrada y que a la instancia de los penales el mero calificativo de «lotería» no le hace honor.

Por penales, y en estricto orden, avanzaron a semifinales Independiente, Colón y Racing y Boca, los cuatro sin antes haber pasado momentos de zozobra en los 90 minutos de sus mano a mano con Estudiantes, Talleres, Vélez y River.

Boca, por ejemplo, se impuso en el Superclásico al cabo de una definición especialmente tensa y con sobrevuelo de epopeya «millonaria» en la Bombonera, a guisa de las varias ausencias que padeció River por imperio del Covid-19 y del brillante debut del arquero Alan Leonardo Díaz.

Las manos del chiquilín que ni siquiera había jugado en Reserva, sin contrato profesional, sostuvieron a River durante el juego e incluso en un tramo de los penales, cuando capitalizó el pésimo remate de Edwin Cardona, que intentó picar la pelota (la «Gran Panenka») y dilapidó lo que en ese momento hubiera representado una ventaja apreciable para un Boca que, sin embargo, selló el 4-2 decisivo por intermedio de Carlos Tevez, Sebastián Villa, Carlos Izquierdoz y Julio Bufarini.

(Gonzalo Montiel y Álvarez anotaron para River, en tanto dos ejecutantes fueron víctimas de un enorme Agustín Rossi: Fabrizio Angileri y Leonardo Ponzio).

Sobrecargado de la responsabilidad de por fin sacar adelante una confrontación directa con el clásico rival, Boca hizo más méritos que una insospechada formación de River que se sobrepuso a un gol viciado de nulidad (clara infracción de Tevez en perjuicio de Jonathan Maidana) y hasta empató por intermedio de Julián Álvarez al cabo de un preciso bordado colectivo.

(No menos cierto es que Maidana debió de haber sido expulsado por un descalificador puntapié en perjuicio de Tevez).
Consumado el resultado (Boca sigue, River se va), llegaron los jugosos y en alguna medida sobrevalorados momentos de las lecturas interesadas y necesariamente sesgadas.

Para Gallardo la eliminación no fue una derrota.
Para Gallardo la eliminación no fue una derrota.
A decir de Marcelo Gallardo «esto no fue una derrota», aludió a la dignidad de sus representados («los chicos que dieron pelea»), a lo «emocionante» del debut del arquero Díaz y a lo «difícil» que resultó a River jugar en las condiciones en las que jugó.

Desde luego, esa tácita épica del perdedor honroso tuvo su contraparte en los dichos de Miguel Ángel Russo y Juan Román Riquelme.

Russo quedó conforme con la clasificación.
Russo quedó conforme con la clasificación.
Russo se quejó de la diferente forma en la que la prensa interpretó el imponderable de las bajas por Covid («cuando nos pasó a nosotros, nos mataron»), mientras que Riquelme fue al grano, llamó las cosas por su nombre («los bosteros estamos contentos»), sostuvo que Boca «es el mejor equipo del país» y consideró que «Gallardo tiene mucha suerte» porque su equipo llegó al empate «sin patear al arco».

Boca ya tenía oponente en danza, tal lo establecido por la llave que se había dirimido en el José Amalfitani de Liniers, donde tras un empate de 0-0 vencedor resultó fue Racing por 4-2, gracias a los aciertos de Matías Rojas, Tomás Chancalay, Fabricio Domínguez y Enzo Copetti), la falla de Matías de lo Santos con su remate en el palo y la providencial acrobacia de Gabriel Arias para desviar el tiro de Lucas Janson.

Racing dio el golpe ante Vélez.
Racing dio el golpe ante Vélez.
De esta manera, Racing vio consolidada su situación y por añadidura también su cuestionado entrenador Juan Antonio Pizzi, a la vez que quedó fuera de carrera un legítimo aspirante a llevarse la Copa, en la medida que Vélez había sido el equipo que más puntos sumó en la fase de grupos.

La otra semifinal será cosa de Independiente y Colón, con sendos triunfos rubricados el sábado tras haber empatado con Estudiantes en La Plata y con Talleres de Córdoba en Santa Fe.

Lo del Rojo fue 0-0 el partido y 4-1 en los penales y lo de Colón fue 0-0 y 5-3, con la curiosidad de que en ambas defniciones tuvieron un protagonismo mayúsculo sendos arqueros uruguayos: Sebastián Sosa (34 años) Burián (37).

Independiente fue mejor desde los doce pasos.
Independiente fue mejor desde los doce pasos.
Entre las notables intervenciones de los arqueros y la alternancia de pericia e impericia de quienes de hicieron cargo de rematar desde los 11 metros se cifró la importancia de saberes específicos en circunstancias específicas en las cuales influyen la templanza, la concentración, la técnica, la motivación, la toma de decisiones y la inspiración.

Como se aprecia, de todo, menos «lotería», según supo decretar la fantasmagoría futbolera.

Colón busca su primer título en Primera.
Colón busca su primer título en Primera.
La nota más emotiva del fin de semana fue sin dudas el desborde emocional de Julio César Falcioni una vez terminada la serie de penales en La Plata, en la misma semana que sufrió la pérdida de su señora esposa.

Por Walter Vargas

DEJANOS TU COMENTARIO