Cuerpo, mente y alimentación El sueño de llegar a la Fórmula 1: cómo se entrenan los pilotos para correr a más de 300 kilómetros por hora

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La planificación debe ser estricta y cuidada por especialistas. El caso de Nicolás Varrone, argentino que compite en la Fórmula 3 Británica.

Se viene la temporada 2020 de la Fórmula 1. Foto: Fórmula 1

Curvas surcadas a 300 kilómetros por hora, desaceleraciones en menos de dos segundos, la fuerza G a pleno sobre su cuerpo, la exigencia constante de competir contra los rivales y hasta con su compañero de escudería, y carreras con luz natural o artificial, con sol o con lluvia, y en circuitos anchos o en el callejero de Mónaco. Los pilotos de la Fórmula 1 son una especie aparte. Máquinas perfectas que combinan concentración, reflejos, manejo y preparación física y mental. Su vida está en juego cada vez que salen a la pista, como lo harán este domingo en el arranque de la temporada 2020 en Spielberg. Y ellos lo saben.

Ante esta montaña rusa de emociones que puede afrontar a alta velocidad, ¿cómo se prepara un piloto de Fórmula 1? ¿Es diferente su puesta a punto a la de otros deportistas? ¿Qué entrenamiento a largo plazo debe realizar un ser humano que seguramente desde que se sentó en un karting, en plena edad escolar, mira a la máxima categoría del automovilismo ​como objetivo cúlmine de su vida deportiva. ¿Cómo se fomenta el sueño?

“He llevado a varios en un Mini Cooper de carrera y se bajaron mareados. Algunos me pedían por favor que fuera más despacio. Ese auto no está ni cerca de ser uno de la Fórmula 3. ¡Imaginate lo que es uno de Fórmula 1!”, le cuenta Nicolás Varrone a Clarín. Es piloto de la escudería Chris Dittmann Racing en la Fórmula 3 Británica y, lógicamente, desea llegar a la elite mundial.

Más allá de que el tema presupuestario es limitante, sobre todo siendo argentino, soñar no cuesta nada. Pero para que no quede sólo en palabras, hay que activar con hechos. Y Nico se entrena como si algún día fuera a subirse a un Mercedes o a una Ferrari​. Carlos Mellado, entrenador de pilotos, explica el paso a paso de ese trabajo invisible para el gran público, pero imprescindible si se pretende estar a tono con el esfuerzo.

“Los entrenamientos duran una hora y cuarto, y se complementan con 20 minutos de sauna. Es verdad que Nico no compite en la Fórmula 1, pero la exigencia y el tipo de rutina es similar, por el simple hecho de que su categoría generalmente es el paso previo. Le damos mucha importancia a la prevención, sobre todo a la zona lumbar, por el freno y por la presión que afecta a la zona media de la espalda, principalmente por las ondulaciones en pista”, detalla al hablar de lo que era un entrenamiento habitual antes de la pandemia de coronavirus.

Una tablet en su mano derecha para apreciar porcentajes, estadísticas, aciertos y errores de Varrone, un cronómetro en el bolsillo y la mirada siempre atenta a los trabajos físicos. Así era la diaria relación entre ambos.

Mientras el piloto número 25 de la escudería CDR enganchaba los discos a un mosquetón y hacía trabajos de fortalecimiento del cuello, Mellado detalla cuál es el secreto para estar en óptimas condiciones y hacer que la rutina sea efectiva. “Realizamos tareas aeróbicas en las que se utiliza una máscara de hipoxia, que regula la entrada de oxígeno y lo hace trabajar con déficit. La idea es buscar que el piloto se sienta en condiciones similares a las que puede tener en una carrera, aunque la máscara le proporcione dificultades mayores a las de un día de competencia”, cuenta.

Y agrega: “La fuerza es un aspecto fundamental para el piloto, ya que hay autos con mucha velocidad en las curvas, porque los volantes son sin dirección asistida. Para tener una idea, en un auto de Turismo Carretera llegan a pesar entre 8 y 10 kilos en un curvón constante. En autos de Fórmula son de 2 a 3G en una curva, lo que es tres veces el peso del cuerpo. Con esos números, es sumamente relevante el fortalecimiento del cuello”.

Heikki Kovalainen, ex piloto de la Fórmula 1 entre 2007 y 2013 con Renault, McLaren, Lotus y Caterham, fue tajante al definir ese trabajo: “No existe otro deporte que demande tanto físicamente”.

A la afirmación del finlandés de 38 años hay que sumarle otra arista: la mental. Reflejos, reacción, fuerza, destreza, estabilidad y coordinación son algunas de los requisitos que debe completar un piloto que aspira a formar parte del Gran Circo. Para lograrlo, se desarrollan trabajos orientados a la neurociencia y a la visualización de posibles escenarios dentro de una carrera.

“Siempre intentamos involucrar al cerebro en el entrenamiento, porque en la Fórmula 1 tenemos que mantenerlo en funcionamiento hasta el último momento”, declaró Kovalainen cuando era piloto de Renault.

Entre los ejercicios mentales, se destaca el tablero con luces de colores. A partir de él, se entrenan la reacción y los reflejos. La media oscila en 60 aciertos, a diferencia de un principiante, que se encuentra lejos de ese número. Los pilotos suelen superar los 100. El software de Mellado controla el encendido y apagado de las luces de tres colores: rojo, verde y azul.

“El objetivo del trabajo es que Nico tenga la reacción y la coordinación necesarias al momento en que se prenden. El rojo es para la pierna derecha, el verde para la izquierda y con la azul tiene que picar la pelota. A medida que avanza el ejercicio, la dificultad se incrementa, al igual que la velocidad”, asegura el entrenador, mientras Varrone toma agua y busca renovar el aire al costado de los círculos.

Al igual que en otros deportes, el momento más relevante para la puesta a punto se da en la pretemporada. Enero y febrero son los meses en los que el desarrollo de las actividades físicas y la intensidad de cada prueba llega a su máxima exigencia, con un objetivo a corto plazo: el primer Gran Premio del año. Aunque el foco está puesto en un fin inequívoco: la óptima condición física.

Ante la irrisoria idea de que una persona sin entrenamiento tenga la oportunidad de pilotear un auto de Fórmula, Varrone sintetiza con crudeza cuáles pueden ser las consecuencias a las que se expondría: “Después de una vuelta, puede terminar tranquilamente hospitalizada, ya que el dolor en la zona del cuello y la tensión que genera en los antebrazos es inaguantable”.

f1 formula uno calendario circuitos 2020

¿Qué es la fuerza G? Es una comparación entre la fuerza provocada por la aceleración de un objeto y su peso, con la particularidad de que se manifiesta en cada curva, aceleración y movimientos que realizan los pilotos a determinada velocidad, y los obliga a soportar los pesos del casco y de la cabeza. Gracias a trabajos con pesas, máquinas, fuerza abdominal, movimientos laterales en los que se activa el trapecio y ejercicios específicos de natación, se puede incrementar el diámetro del cuello de los corredores para no sufrir de traumatismos en la zona cervical y lumbar.

Claro que más allá de una búsqueda en la puesta a punto, existen casos particulares en los que las condiciones externas, el trazado del circuito y la situación climática toman un rol fundamental para las estrategias, tácticas y objetivos de los protagonistas y las escuderías.

Un ejemplo de superación es el Gran Premio de Singapur. Allí la concentración de los pilotos no sólo se orienta a las 23 curvas callejeras, sino que existe otro “enemiga” con la que deben lidiar: la humedad. Es por eso que las rutinas en los entrenamientos se pueden ver ligeramente modificadas, al punto de que la mayoría de los protagonistas optan por prepararse en cuartos con condiciones climáticas similares.

Sergio “Checo” Pérez, piloto mexicano de Racing Point, mostró la temporada pasada cómo es acondicionarse para combatirla. “¡Entrenando en el infierno!”, se llama el video en el que se puede ver al nacido de Guadalajara dentro de un sauna con el casco y los discos de gimnasio, mientras su entrenador le indica los movimientos técnicos que debe realizar para estar en óptimas condiciones de cara a la carrera.

“En Singapur hay temperaturas muy altas. Por eso lo que hacemos con Checo es aclimatarlo y para eso se requiere un período de dos semanas. También es importante la hidratación y tener la mejor condición física, ya que se pueden perder hasta tres litros de agua durante la carrera”, confesó Xavi Martos, preparador físico de Pérez. Y agregó: “Lo que se implementa es un circuito en calor, dentro del vapor, con ejercicios específicos de tres series en diez minutos”.

Otro que remarcó las dificultades de esa cita asiática fue Carlos Sainz, quien la rotuló como “la prueba más exigente del año”. ¿Por qué? “Tener que manejar a 50 o 60 grados en el coche no sólo es una dificultad física, sino que también afecta en lo mental. El circuito es largo, con una extensa cantidad de curvas y los muros siempre están muy cerca del auto”, aseguró el nacido en Madrid.

La

Desde Juan Manuel Fangio y José Froilán González en la temporada inaugural de 1950 hasta Gastón Mazzacane en la cuarta carrera de 2001, siete pilotos argentinos compitieron en la Fórmula 1. Cada uno con objetivos y resultados bien disímiles. Y ni hablar de haber manejado autos completamente diferentes, por el desarrollo tecnológico del tiempo.

“La Fórmula 1 es extrema. No permite errores y tampoco te enseña. Vos ya tenés que ser un piloto profesional. No hay tiempo para el aprendizaje: andas rápido o no andás”, confiesa Mazzacane, ex piloto de Minardi y Prost, a la hora de contar las sensaciones que tuvo al ser parte de ese mundo.

“Es cruda y demasiado fuerte, porque el tiempo para la mejora no existe. Sí o sí tenés que estar demostrando un gran nivel y ser el más rápido de todos. Te hace sentir como un superhéroe, sin dudas. Estás en otro nivel”, explica.

La Fórmua 1 volverá este domingo a Austria. 
Foto: Reuters

La Fórmua 1 volverá este domingo a Austria. Foto: Reuters

Al recordar su participación en el gran circo, el hombre de Chevrolet en el Turismo Carretera ​explica por qué considera que la F1 es distinta a todas las categorías del automovilismo: “El trabajo con los equipos, culturalmente, es diferente a todo lo que se puede imaginar. Ahí se mezclan el europeo, el americano, el asiático y el sudamericano. En ese contexto, todos forman parte de la categoría y uno debe establecer contacto con los diseñadores, ingenieros y mecánicos. El mundo entero es la Fórmula 1”.

La búsqueda de la excelencia en el hombre y en la máquina jamás quedan libradas al azar. Sir John Stewart, Jackie, quien fuera tricampeón de la Fórmula 1, sostuvo siempre: “El piloto debe lidiar con problemas y miedos psicológicos. Se falla a la hora de buscar su punto más alto porque la preparación no es integral. Ahora ellos están en forma y tienen entrenadores que los ayudan con su condición física, pero no con su capacidad mental. Y creo que eso es completamente incorrecto”.

Para lograr sobreponerse a esos “problemas”, Varrone trabaja con una licenciada en neurociencia, además de activar la faceta psíquica en los entrenamientos que solía realizar en el gimnasio ubicado en Pilar. En uno de los ejercicios, el piloto argentino se coloca anteojos negros, que reducen la visual y obligan tener una mayor reacción al momento de atrapar las pelotitas de tenis.

“En la última parte aprovechamos el cansancio del piloto para hacer ejercicios cognitivos y de tomas de decisiones, donde se buscan aspectos de coordinación óculo manual (como las plataformas de luces) y los anteojos de distorsión de realidad. Las gafas pueden variar entre siete niveles de dificultad. Antes de que Nico se los coloque, yo elijo ese nivel y él tiene que atrapar las pelotitas en el aire cuando las suelto”, explica Charly.

Las horas previas a la carrera son un termómetro para cada corredor, al punto de que la metodología y la descarga de tensiones se vuelven un ejercicio netamente personal. En algunos casos, los pilotos realizan trabajos de reflejos, mientras que otros prefieren refugiarse con actividades que no están estrictamente relacionadas al automovilismo.

“Cargar al piloto de ejercicios de coordinación el día de la carrera o previo a una clasificación lo veo como algo innecesario y no redituable. Sí le recomiendo que se lleve banditas elásticas y que active sus brazos o realice vuelos laterales para los hombros”, asegura el entrenador de Varrone.

“Una pequeña entrada en calor ayuda, aunque lo más importante es que visualicen la pista antes de salir a clasificar. Cerrar los ojos y hacer una primera vuelta mental es algo que puede ayudar en los minutos previos, cuando la ansiedad tiene un rol preponderante, por el simple hecho de que la largada es sumamente estresante”, agrega.

Nicolás Varrone se quita la máscara de hipoxia, exhala con lo que le queda de aliento y mientras toma agua se seca la transpiración de su rostro. Todo parece llegar a su fin. Pero falta la prueba de fuego. O, mejor dicho, de vapor: el sauna.

La alimentación, el otro factor clave

Lewis Hamilton habla en conferencia de prensa en Spielberg.
Foto: AP

Lewis Hamilton habla en conferencia de prensa en Spielberg. Foto: AP

La alimentación es otra de las aristas que forma parte de la puesta a punto de un piloto, ya que adaptarse a un plan estricto y no dejar librado al azar ningún detalle puede ser significativo al momento de encarar un fin de semana de competencia.

Algunos nutricionistas basan sus dietas en cuatro componentes básicos: proteínas, carbohidratos, vitaminas y bebidas con minerales, además de mantener hidratados a los pilotos en el momento de la carrera. Se estima que la pérdida de peso en un Gran Premio ronda entre los 3 y los 4 kilos, dependiendo de las condiciones climáticas y del circuito al que se exponen.

Un caso distintivo dentro del mundo motor es el de Lewis Hamilton​, quien decidió hacerse vegano a mediados de 2017. El británico reestructuró su manera de alimentarse y buscó ganar masa muscular tras las nuevas reglas impuestas por la FIA. “Hace un par de años, yo pesaba 68 kilos. Tuve que tener ese peso durante los últimos 12 años y finalmente con las reglas puedo comer un poco más y aumentar mi volumen. Ahora estoy en 75 kilos y más feliz», aseguró el hexacampeón del mundo a principios de 2019.

Las características físicas de los pilotos son un condicionante a la hora de establecer las dietas. Desde que la FIA dispuso que cada competidor debe tener un peso mínimo de 80 kilos, teniendo en cuenta su asiento, las metodologías a la hora de encarar las últimas dos temporadas sufrieron diversos cambios.

En el pasado, Robert Kubica, hombre de Williams hasta fines de 2019, debió perder peso, ya que su contextura física y su altura atentaban contra los ideales que necesitaba la escudería. Para lograrlo, el polaco no ingirió pastas, sino que se le recomendaba pescado, verduras y muesli.

“Los pilotos, en general, llevan un plan de alimentación que no es el indicado. Hay que tener en cuenta que ellos conviven con 15 o 20 personas del equipo y es muy común que los asados, snacks y golosinas estén al alcance de la mano. La clave en esos momentos es su fuerza de voluntad y saber que son deportistas de alto rendimiento durante las 24 horas”, detalla Antonella Calvo, nutricionista deportiva y miembro de la Asociación Argentina de Volantes.

Además de las dietas que deben encarar los corredores, Calvo explica cuáles son las principales recomendaciones que le da a los representantes de escuderías de Fórmula: “Siempre les armo el “Kit del Piloto” para que tengan medidas las porciones de comida en los días previos a las carreras en el exterior. El día de la competencia, lo único que se cambia es el plan de hidratación. En muchos casos, les enseño a hacer bebidas deportivas caseras, porque tengo pacientes que no se sienten a gusto con las clásicas bebidas isotónicas”.

Y también cuenta: “Algunos pilotos utilizan el sauna días antes de la carrera para perder peso, pero no es recomendable. Más allá de eso, utilizarlo o no depende de la contextura física que tiene cada uno”.

Otro de los puntos que aborda la nutricionista son los problemas que pueden ocasionar la falta de energía en los deportistas de alto rendimiento. “Hoy está bien visto saturar los hidratos de carbono. Personalmente, no lo recomiendo, ya que la mayoría de los pilotos trabaja con ejercicios neurocognitivos para responder adecuadamente a las situaciones que se les presentan en las pistas y sacarlos de su dieta es contraproducente, por el nivel de exigencia al que están expuestos”, explica.

¿Cómo es trabajar con deportistas vegetarianos o veganos? Responde la nutricionista: “Que un piloto sea vegano no es un problema. Nunca tuve la posibilidad de trabajar con uno, pero tengo casos de chicos que ingieren proteínas de origen vegetal. Sinceramente, no dificulta el plan de trabajo y la gran mayoría pudo adaptarse sin problemas. En estos casos, lo más importante es dejar en claro cuáles son las medidas que se deben tomar y explicarle a los pacientes el porqué de esas decisiones”.

Fuente Clarín.

 

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